Soy Migrante.

 

Don Juan.
«La terminología del migrante habría que entenderla» comenta Don Juan Sierra, encargado y voluntario de la Casa del Migrante en Matamoros, él la explica como lo ha visto por más de 5 años cuando empezó a ser voluntario dando ayuda a los migrantes: «cuando una persona es expulsada de Estados Unidos se le llama deportado, cuando llega a la frontera de México se le llama repatriado y a partir de que el repatriado consigue un documento con su nacionalidad (se convierte en migrante por que empieza un caminar hacia su lugar de origen viniendo de otro lugar) Hay el migrante que emigra que es el que se estaciona, por ejemplo una persona que viaja de Tapachula a Matamoros y se queda viviendo en este lugar, el inmigrante es el que es expulsado de los Estados Unidos o hacia los Estados Unidos y existe el migrante que se vuelve indigente y de ahí la palabra, pues la mayoría de los indigentes que vemos en Matamoros son personas que se quedan aquí, sin tener donde vivir, no tiene un trabajo, lo han perdido todo, o casi todo, incluyendo su identidad puesto que no cuentan con un papel que los identifique».
Aquí es de donde diversas instituciones, algunas religiosas, otras municipales, ayudan a toda la gente que viaja sin importar que sean de Centroamérica o de México, dado que el problema afecta no sólo a los migrantes sino a las comunidades fronterizas donde terminan varados.
Explica don Juan «En la casa del Migrante de Matamoros, damos albergue hasta por tres días a las personas que han sido deportadas de los Estados Unidos o que van a cruzar la frontera hacia este país», la razón es porque cada tercer día llegan nuevos migrantes y el abastecimiento, acomodación y recursos económicos no son suficientes para la población que llega. En algunos casos especiales permiten que se quede algún migrante más tiempo, sobretodo si no ha tenido contacto con algún familiar de su lugar de origen. La Casa del Migrante de Matamoros ofrece hospedaje, alimento, baño, ropa, boletos de camión y servicios de telefonía e internet con el fin de los migrantes puedan comunicarse con sus familiares en su lugar de origen. Los mismos voluntarios les ayudan a encontrar algún familiar y es cuando permiten que se exceda un poco más el tiempo de estancia.

Reynosa.
Hacia el noroeste de Matamoros, siguiendo el río Bravo, a unos 90 km de distancia, se encuentra Reynosa. Mientras visitaba una de las varias casas de migrantes Senda de vida, llamó mi atención que a diferencia que Matamoros, hay migrantes que permanecen en este sitio meses, incluso años, debido a que muchos de ellos no han encontrados a sus familiares o por lo menos alguna persona conocida que los ayude a encontrar a su familia. Sin dinero alguno, cambian estadía y alimentos por trabajos generales dentro de la casa. Al igual que en Matamoros, tampoco cuentan con ningún documento que los identifique.
En la mayoría de las casas de migrantes hay zonas comunes y dormitorios separados para hombres, mujeres, familias y ancianos o enfermos con problemas de salud o deficiencias de sus facultades mentales. Tal es el caso en Senda de vida. En este pabellón especial hay algunos ancianos migrantes y unos mas jóvenes que en su paso por los Estados Unidos fueron encarcelados, algunos sufrieron alguna herida que los imposibilitó para poder continuar su camino como el caso de Claudio, un joven mexicano que fue deportado después de permanecer en prisión en los Estados Unidos; recibió un balazo en la cabeza y quedo paralítico. Terminando su sentencia, fue deportado a México.
En diversas entrevistas a lo largo de la frontera entre Tamaulipas y Texas, escuché recurrentemente historias en común: Cárcel y deportación. Hayan sido por cuestiones étnicas, mal comportamiento en lugares públicos y… por los tatuajes. Según los testimonios de los afectados, bajo la óptica de las autoridades estadounidenses los tatuajes son referencia a pandillas relacionados con el crimen y motivo suficiente para detención, encarcelamiento y deportación.
Algunos migrantes viajan con parte de su familia, principalmente de países centroamericanos como Honduras, Salvador y Guatemala con la esperanza de que en el futuro, ellos mismos puedan mandar dinero para que el resto de la familia migre. Muchos de ellos migran porque sus vidas corren peligro y eso les otorga una categoría de refugiado político, misma que les abre un pequeña oportunidad de entrar a los EEUU legalmente. Llegan a la frontera, cruzan el río Bravo o el desierto y se entregan a las autoridades de migración.
Después de pasar por largos días de viaje y de ser detenidos, los trasladan en autobuses -en este caso- hacia la ciudad fronteriza de McAllen Texas, los recibe un grupo de voluntarios que dan ayuda humanitaria y asesoría respecto al proceso legal que inician. Los preparan para la cita con el juez así como para su viaje a la casa de sus conocidos o familiares en EEUU. Al bajar del autobús, niños y adultos se ponen sus zapatos. Comentan que ellos no entienden del todo el motivo por el cual los agentes de migración norteamericanos, les piden que se remuevan sus zapatos, el único argumento que ellos explican es por «seguridad». Los trasladan a un salón de sus múltiples en una una iglesia local en el centro de McAllen y ahí mismo les dan un plato de sopa caliente, ropa donada en buen estado, regaderas con agua caliente y todo para su aseo personal, pues todos ellos vienen prácticamente sin nada y lo poco, lo llevan en una pequeña bolsa de plástico sellada con su nombre que les dan las autoridades migratorias. En este sitio también les ayudan revisando varios papeles, principalmente una constancia de su declaración cuando se entregaron a las autoridades migratorias, porque muchas veces las mismas autoridades por comodidad, desinterés o prejuicio, les cambian su declaración y esto los puede afectar cuando tiene cita con el juez. No consideran significativamente importante los verdaderos motivos por los cuales estas personas solicitan asilo en los Estados Unidos. Algunas veces les ayudan en el traslado en autobuses para los lugares a los que se dirigen en Estados Unidos. Este lugar es sólo de tránsito, permanecen sólo unas horas, afuera de la parroquia tienen algunas casas de campaña por si tuvieran que quedarse días extra por cualquier circunstancia ajena a los planes.
Aquí inicia un proceso legal de revisión de los causas de su migración, persiste el riesgo de ser deportados pero también la posibilidad de llegar con sus familiares en EEUU de manera legal.

La familia y el futuro.
Al encontrarme con esta historia de padres e hijos me nació la curiosidad de preguntar ¿por qué viaja el padre sólo con su pequeño hijo o hija? muchos de estos padres estando en los Estados Unidos entregan a sus hijos a albergues de menores migrantes que pertenecen al gobierno de los Estados Unidos, los padres saben que es tan incierto su futuro en este país, no saben si van ha ser deportados y prefieren dejar a sus niños en estos albergues. Para ellos es una decisión de gran dolor, casi como una decisión de vida o muerte. Están conscientes de las implicaciones, esto es prácticamente es una renuncia de paternidad. A partir de ese momento, los niños pueden ser adoptados por nuevos padres, esto significa darles una oportunidad de tener una mejor vida, un mejor futuro que en su país no lo van encontrar. Esto me conmovió de tal manera que todavía me cuesta trabajo asimilarlo, qué difícil debe de ser renunciar a tus hijos porque en tu país corren suerte de ser asesinados, morir de hambre, ser violados y después asesinados o mínimo ser reclutados por el crimen organizado, es tan difícil la situación que no les queda otra. Sin embargo reconozco que me identifico con ese pulso que obliga a estos padres a esa decisión, entiendo que por mis hijos haría -en estas circunstancias- lo mismo o más. Los migrantes hasta este momento dejan de ser sujetos que pasan frente a mi lente y mi vida. Descubro en ellos parte de mi propia persona, que a pesar de las diferencias sociales y económicas, respondemos por el mismo impulso, el mismo interés: el amor y bienestar de la familia, de mi familia.

José Antonio.
Recién llego a Matamoros, conocí a un migrante en la estación de autobuses que ya es repatriado: José Antonio. Natural de Tuxtla Gutierrez Chiapas, él vivió en los Estados Unidos desde hace 20 años. Me cuenta que un día lo metieron en prisión, no recuerda claramente los motivos y permaneció algunos años en la misma. Tiene varias heridas graves en la cabeza, fue golpeado y no se sabe a ciencia cierta cómo sucedió, a él le cuesta trabajo explicarse, pienso que debido a sus golpes tiene algunos problemas de memoria. Al deportarlo quedó a la deriva y estuvo viviendo como indigente más o menos un año hasta que alguien lo llevó a la Casa del Migrante de Matamoros. Finalmente localizaron a sus familiares en Chiapas y pudieron regresarlo a su familia. Al igual que muchos, no contaba con ningún documento personal que lo identificara. Viajó con un letrero colgado en el pecho que decía:

JOSE ANTONIO GONZÁLEZ MENDEZ. Mi destino es Tuxtla Gutierrez, Chiapas,
viajo por ADO, camión numero 8042. AYUDAME A LLEGAR.

Y al final los datos de la Casa del Migrante en Matamoros y la Casa del Migrante Caritas en Tuxtla Gutierrez.

Efecto Trump.
Se ha registrado la disminución de migrantes dirigiéndose hacia el norte en muchos lugares, las autoridades mexicanas han detectado un descenso en el número de migrantes indocumentados detenidos en el país, muchos de ellos en camino hacia Estados Unidos. La deportaciones masivas hacía la frontera mexicana todavía en enero recibía un promedio de 300 migrantes por semana, ahora el numero ha bajado considerablemente llegan entre quince o veinte a veces hasta 50. Pues con las nuevas políticas del gobierno estadounidense, los migrantes saben que las posibilidades de lograr sus metas en ese país cada vez son menores. También ocurre que cruzar la frontera por México es un alto riesgo para ellos, corren la desgracia de ser secuestrados y asesinados por la delincuencia organizada pues para subir a la bestia les piden una cuota y si no la dan les puede ocurrir esto. Estas dos problemáticas son las principales para que los migrantes tengan miedo de cruzar la frontera hacia EEUU.

Jacky Muniello.
Julio 2017.

 

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Barrios, pueblos mágicos.

Entre muros tapizados de colores, los niños jugando a ser superhéroes, creciendo los fuertes lazos solidarios de sus habitantes; los barrios son mucho mas allá de lo estigmatizado.

Este proyecto consiste de una serie de varias fotografía que busca mostrar un poco de la vida en los barrios populares de la Ciudad de México, como el Barrio Bravo de Tepito, Primero de Mayo, Guerrero entre otros.

Dentro de estas imágenes trato de encontrar diversos elementos característicos de la cultura de estos barrios, en donde se identifican principalmente por los elementos rústicos y la improvisación de algunas viviendas plantadas en el corazón de esta ciudad.

Es importante para mi fotografiar sus habitantes y estos lugares que no desaparecen y siguen con su misma cultura a pesar de los esfuerzos políticos por transformar su entorno y su identidad.

Es común  encontrar familias grandes donde habitan más de 5 personas en un cuarto pequeño, con mascotas y perros. Casi todas las personas que moran en estos barrios viven del comercio informal y de distintos oficios, como zapatero,  relojeros y vendedores ambulantes.

Al estar más presente en la fotografía quiero mostrar un análisis y la reflexión de la condición humana de estos lugares. Es posible mirar los contextos que mantienen a miembros sensibles de nuestra sociedad cautivos en el deterioro del tejido social. Es encontrar esa parte de nuestra identidad que a través de hechos sociales se ha ido perdiendo.

Sin Remitente.

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Durante el tiempo que pase haciendo este proyecto, observe que el culto a la Santa Muerte es muy importante para las personas que viven en situación de calle. La mayoría lleva tatuada la imagen.
Sin Remitente.
Silvia, viviendo en la calle y con algunos meses de embarazo. El consumo de drogas y la circunstancias  en la que viven las mujeres en situación de calle, hacen que su vida este en constante peligro, solo pudieron darle atención en una ambulancia. Mujeres que viven en esta situación no pueden ser llevadas a un hospital por que no hay quien se haga responsables de ellas.

Ciudad de México. (2011-2014)

La sociedad aún no reconoce a las poblaciones en situación de calle como sujetos de derechos en igualdad de condiciones. Las personas en situación de calle son miradas y tratadas como potenciales delincuentes, lo que agudiza los actos de discriminación y violencia tanto del Estado como de la población en general.

Son los Rostros  que vemos pero preferimos no mirar. Rostros marginados presentes en nuestro entorno.

Es una mirada a quienes pertenecen a nuestra sociedad dolida, a un circulo marginado, con demasiadas carencias,enfermedades y adicciones.

Adentrarme y compartir un poco de sus vidas me inició en un viaje sin retorno. Ahora puedo entrar en su alma, que es lo mas importante; también en su corazón.

Cada rostro tiene una experiencia de vida y cada uno habla por si solo.

Sin Remitente.
La cruz de Fernando, el limpia parabrisas en la calle, y el nombre que lleva tatuado es de su pareja y su niña pequeñita. El cree y es devoto a la Santa muerte, cuando las cosas en la calle se ponen difíciles por lo menos se las encomienda y es menos dura la carga de la vida diaria.
Sin Remitente.
El abuelo, así lo conocen y lo llaman todos, puso su techo y lonas a la orilla del metro Taxqueña,  y así se puede cubrir un poco del frío y del mal tiempo . El abuelo tiene muchos años viviendo en situación de calle, el migra y la mayoría que viven en situación de calle, por que la policía llega y los retira.
Sin Remitente.
Juntos pero no revueltos… lema de Jorge, sentado a la orilla de lado derecho. Jorge un muchacho que acaba de llegar de provincia y no tiene trabajo, no tuvo mas remedio que llegar a la calle donde fue bien acogido por todos. Le sigue Karen a su lado izquierdo, amiga de toda la banda, Los otros tres tienen sus respectivos apodos, el último de lado izquierdo le decían la chinchilla. Todos ellos viven en situación de calle unos desde pequeños sin hogar y otros por que decidieron salir de sus casas.
Sin Remitente.
La mayor parte de los niños que viven en situación de calle no tienen un vínculo familiar. Esto los obliga a deambular por la cuidad y valerse por si mismos, quedando expuestos a múltiples peligros que conlleva vivir en las calles. Viviendo abajo de un puente en el Viaducto Miguel Alemán, Alfredo con 10 años de edad y Mario con 9 años, son hermanos y se cuidan mutuamente.
Sin Remitente.
Alfredo y Mario buscan entre la basura, reciclan el plástico, latas y vidrio, para venderlo y así para poder comprar su comida.
Sin Remitente.
La cruda realidad es lo que trato de evitar… dice Juan, mientras trata de dormir en la banca de un parque. Juan también como muchos que viven en situación de calle limpia parabrisas.
Sin Remitente.
Ceci es una muchacha mas o menos de 23 años, digo mas o menos por que nunca se sabe la edad a ciencia cierta puede que tenga mas puede que tenga menos. La segunda ocasión que fui a visitarla a un parque donde estaba viviendo en ese momento junto con otras mujeres y hombres en situación de calle, estaba golpeada y tenia una parte de su frente y ojo con varios puntos de sutura, me platico que fue golpeada por su actual pareja. Las mujeres que viven en la calle son mas vulnerables y terminan siendo golpeadas no solo por sus parejas, entre mujeres también pueden pelear, son varios los motivos que se dan, celos, drogas,etc. Las mujeres en esta situación suelen ser abusadas no solo físicamente también verbalmente, por cualquier miembro de la sociedad y no exige solamente que sea gente que pertenece al mismo circulo social.
Sin remitente.
Rafa, Marco, Pato, Francisco, a ellos los conocí en un parque. Francisco me invito a visitar la mansión del terror, así la nombraba Francisco era donde el vivía, un predio abandonado por una colonia del centro. Ese día tenia como invitados a Rafa el muchacho que esta adelante de lado izquierdo y Pato que trabaja en un mercado de cargador, a lado derecho Marcos. No todos viven en este predio. Francisco vivía en ese predio y lo compartía con otras personas, en la misma situación.
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Juan Carlos y Tobi. Juan Carlos, en la calle Articulo 123 del centro de la cuidad de México es el mas conocido por todos. Juan Carlos de alguna manera es como la persona líder, cuando había problemas todos acudían a Juan Carlos. Tobi es el perro amigo y compañero, se ha ganado el cariño de todos, no hay alguien que no conozca al querido Tobi.
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El beso de Karen. Esta imagen es una de las mas especiales que me ha dado este proyecto, Karen una joven mujer de tan solo 22 años cuando yo comencé a retratarla.  Una mujer que a pesar de las circunstancias en las que vivía era feliz, siempre tenia una sonrisa en su rostro, ocurrente y soñadora. El día que tome esta imagen  Jorge discutía con Karen por celos y para arreglar el problema Jorge le roba un beso a Karen,  después de esa bella escena yo no podía parar de sonreír, al ver lo fácil que se pueden arreglar las cosas sin tanta complicación, Karen después solo veía a Jorge con ojos llenos de amor. Karen lamentablemente perdió la vida, sola, muchos de sus compañeros y amigos con los que vivía en la calle dicen que termino en una fosa común,  dejando a tres niños pequeños y nadie supo mas de ella.
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La calle Articulo 123, una de las calles de esta ciudad donde mayor numero de personas llegaban a buscar un rinconcito para dormir, esta calle estaba ya ocupada por mucha gente en situación de calle y tenían sus casitas armadas con lonas que van recolectando de la basura o gente que se apiada y se las regala, también a veces tenían la suerte de encontrar un sillón o que alguien se los diera y así pasar la noche al aire pero acolchonada como decían ellos.
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Mike es un muchacho sordomudo, vive desde pequeño en la calle, fue abandonado y mandado a una casa hogar donde después salió para regresar a la calle. Mike vive sin separase de su mejor amigo Winnie Phoo. Eso tiene una explicación su mejor amigo, es un radio, el escucha la música por medio de vibraciones eso lo tranquiliza y lo ayuda a sentirse mejor. Así que para el su amigo es inseparable, y siempre lo trae amarrado a su cinturón.
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Lalo perdió su pierna en un accidente, lo atropellaron cuando limpiaba parabrisas. A pesar de su seria dificultad y las condiciones donde vive es una persona honrada y noble, siempre trata de ayudar como puede a sus compañeros que viven en la calle junto con el. Lalo sigue limpiando parabrisas y cada ves esta mas deteriorada su salud pero el sin embargo sigue en la lucha día a día. El gran Lalo para mi.
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La calle Articulo 123. Centro de la ciudad de México.
Sin Remitente.
El es Paquito, 14 años de edad, un día llego a vivir a la calle de articulo 123, pero así como llego de repente se fue. Pasaron varios días sin que sus amigos supieran nada de su paradero .Tres ocaciones de mis visitas Paquito seguía ahí viviendo, pero un día me percate que tenia tiempo de no verlo, le pregunte a Juan Carlos por el y me dijo que no sabían nada, había desaparecido llevaba mas de un mes, solo se especulaba que si había muerto y lo enterraron en una fosa común al final nadie lo puede saber muchos de ellos desaparecen, nadie los busca, los reclama. El destino de muchos jóvenes que viven en situación de calle.
Sin Remitente.
La vida nos puede dar muchas cosas y también no las quita. En situación de calle mucha gente perdió su familia tomando un camino equivocado. La soledad siempre se hace presente en este submundo y los ancianos son los que viven mas la soledad cuando viven en las calles. El tiempo pasa y la tolerancia es menos, es difícil encontrar a un amigo en esta situación y a decir verdad ellos ya no buscan nada pierden el interés, solo viven de recuerdos de sus mejores y peores días. Muchos mueren en las banquetas solos o acompañados de sus perros que son el único compañero que les queda de vida.
Sin Remitente.
Emma, viviendo en la calle desde temprana edad, limpiaba parabrisas, al igual que muchas personas que viven en la calle Emma tenia ya muchos problemas de salud y algunos de sus órganos no funcionaban bien. Algunas personas que viven en la calle tienen suerte, cuando su salud esta mal pueden ir a un asilo que ayuda a personas en situación de calle y les proporcionan algunas necesidades básicas para terminar sus días de una manera mas digna dando algunos cuidados sin poder hacer mucho pues no tienen recursos pero los ayudan con un lugar donde cubrirse del frío y un plato de comida diario. Estos lugares de asistencia tiene reglas y como muchas personas que viven en la calle no les gustan las reglas pues siempre han vivido sin limites, prefieren terminar sus días en la calle, pero no en un asilo y menos con reglas.

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Jóvenes viviendo en situación de calle, buscan un refugio. En esta imagen, uno esta volando con el activo, mientras ella a lo lejos esta construyendo un techo para dormir.