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Las Viudas.

Las viudas del mal humor.

“Las Viudas”forma parte de la tradición popular y representa el inicio de los carnavales en varias localidades del estado de Morelos.

Una de las versiones de los inicios de esta tradición es que un habitante del pueblo de Jiutepec visito Veracruz y de ahí trajo esta costumbre, la cual lleva celebrandose cada año desde hace aproximadamente 45 años.

Esta celebración consiste, que previo a celebrar el brinco del chileno, las personas deben enterrar su mal humor.

La caracterización de las viudas comienza por la tarde el día del carnaval en un domicilio particular; ahí acuden los familiares, personas que ayudan a maquillar a las viudas y que se vuelven maquillistas y peinadores para dar vida a las chillonas.

Mientras los hombres se transforman en mujeres, el son de la banda ameniza, se le dedican una melodía a la familia que presta su casa para hacer la caracterización, conviven con algunos tragos y comida que se comparte con todos los presentes.

Durante el transcurso de la tarde los rostros de los hombres comienzan a tomar forma de mujeres; visten sus cuerpos con vestidos, algunos de gala, se plantan los tacones y accesorios extravagantes .

La noche se acerca y salen a desfilar por las calles del pueblo en caravana acompañados de la banda, bailes, risas y llantos que se escuchan por las calles de Jiutepec.

El carnaval de las viudas que lleva una sátira social y que permite a los habitantes del pueblo expresarse con libertad sobre su sentir hacia el gobierno; números musicales acompañados de parodias y frases chuscas acompañan este carnaval.

En Jiutepec esta celebración sigue siendo una de las de las mas presenciadas, por que es la que marca el inicio de las fiestas tradicionales del estado de Morelos.

Sin Remitente

Ciudad de Mexico(2011-2014).

Sin remitente

Ciudad de Mexico(2011-2014). La sociedad aún no reconoce a las poblaciones en situación de calle como sujetos de derechos en igualdad de condiciones.

Las personas en situación de calle son miradas y tratadas como potenciales delincuentes, lo que agudiza los actos de discriminación y violencia tanto del Estado como de la población en general. Son los Rostros que vemos pero preferimos no mirar. Rostros marginados presentes en nuestro entorno.

Es una mirada a quienes pertenecen a nuestra sociedad dolida, a un circulo marginado, con demasiadas carencias, enfermedades y adicciones. Adentrarme y compartir un poco de sus vidas me inició en un viaje sin retorno. Ahora puedo entrar en su alma, que es lo mas importante; también en su corazón. Cada rostro tiene una experiencia de vida y cada uno habla por si solo.

  • Sin Remitente

Soy Migrante.

Don Juan.
«La terminología del migrante habría que entenderla» comenta Don Juan Sierra, encargado y voluntario de la Casa del Migrante en Matamoros, él la explica como lo ha visto por más de 5 años cuando empezó a ser voluntario dando ayuda a los migrantes: «cuando una persona es expulsada de Estados Unidos se le llama deportado, cuando llega a la frontera de México se le llama repatriado y a partir de que el repatriado consigue un documento con su nacionalidad (se convierte en migrante por que empieza un caminar hacia su lugar de origen viniendo de otro lugar) Hay el migrante que emigra que es el que se estaciona, por ejemplo una persona que viaja de Tapachula a Matamoros y se queda viviendo en este lugar, el inmigrante es el que es expulsado de los Estados Unidos o hacia los Estados Unidos y existe el migrante que se vuelve indigente y de ahí la palabra, pues la mayoría de los indigentes que vemos en Matamoros son personas que se quedan aquí, sin tener donde vivir, no tiene un trabajo, lo han perdido todo, o casi todo, incluyendo su identidad puesto que no cuentan con un papel que los identifique».
Aquí es de donde diversas instituciones, algunas religiosas, otras municipales, ayudan a toda la gente que viaja sin importar que sean de Centroamérica o de México, dado que el problema afecta no sólo a los migrantes sino a las comunidades fronterizas donde terminan varados.
Explica don Juan «En la casa del Migrante de Matamoros, damos albergue hasta por tres días a las personas que han sido deportadas de los Estados Unidos o que van a cruzar la frontera hacia este país», la razón es porque cada tercer día llegan nuevos migrantes y el abastecimiento, acomodación y recursos económicos no son suficientes para la población que llega. En algunos casos especiales permiten que se quede algún migrante más tiempo, sobretodo si no ha tenido contacto con algún familiar de su lugar de origen. La Casa del Migrante de Matamoros ofrece hospedaje, alimento, baño, ropa, boletos de camión y servicios de telefonía e internet con el fin de los migrantes puedan comunicarse con sus familiares en su lugar de origen. Los mismos voluntarios les ayudan a encontrar algún familiar y es cuando permiten que se exceda un poco más el tiempo de estancia.

Reynosa.
Hacia el noroeste de Matamoros, siguiendo el río Bravo, a unos 90 km de distancia, se encuentra Reynosa. Mientras visitaba una de las varias casas de migrantes Senda de vida, llamó mi atención que a diferencia que Matamoros, hay migrantes que permanecen en este sitio meses, incluso años, debido a que muchos de ellos no han encontrados a sus familiares o por lo menos alguna persona conocida que los ayude a encontrar a su familia. Sin dinero alguno, cambian estadía y alimentos por trabajos generales dentro de la casa. Al igual que en Matamoros, tampoco cuentan con ningún documento que los identifique.
En la mayoría de las casas de migrantes hay zonas comunes y dormitorios separados para hombres, mujeres, familias y ancianos o enfermos con problemas de salud o deficiencias de sus facultades mentales. Tal es el caso en Senda de vida. En este pabellón especial hay algunos ancianos migrantes y unos mas jóvenes que en su paso por los Estados Unidos fueron encarcelados, algunos sufrieron alguna herida que los imposibilitó para poder continuar su camino como el caso de Claudio, un joven mexicano que fue deportado después de permanecer en prisión en los Estados Unidos; recibió un balazo en la cabeza y quedo paralítico. Terminando su sentencia, fue deportado a México.
En diversas entrevistas a lo largo de la frontera entre Tamaulipas y Texas, escuché recurrentemente historias en común: Cárcel y deportación. Hayan sido por cuestiones étnicas, mal comportamiento en lugares públicos y… por los tatuajes. Según los testimonios de los afectados, bajo la óptica de las autoridades estadounidenses, los tatuajes son referencia a pandillas relacionados con el crimen y motivo suficiente para detención, encarcelamiento y deportación.
Algunos migrantes viajan con parte de su familia, principalmente de países centroamericanos como Honduras, Salvador y Guatemala con la esperanza de que en el futuro, ellos mismos puedan mandar dinero para que el resto de la familia migre. Muchos de ellos migran porque sus vidas corren peligro y eso les otorga una categoría de refugiado político, misma que les abre un pequeña oportunidad de entrar a los EEUU legalmente. Llegan a la frontera, cruzan el río Bravo o el desierto y se entregan a las autoridades de migración.
Después de pasar por largos días de viaje y de ser detenidos, los trasladan en autobuses -en este caso- hacia la ciudad fronteriza de McAllen Texas, los recibe un grupo de voluntarios que dan ayuda humanitaria y asesoría respecto al proceso legal que inician. Los preparan para la cita con el juez así como para su viaje a la casa de sus conocidos o familiares en EEUU. Al bajar del autobús, niños y adultos se ponen sus zapatos. Comentan que ellos no entienden del todo el motivo por el cual los agentes de migración norteamericanos, les piden que se remuevan sus zapatos, el único argumento que ellos explican es por «seguridad». Los trasladan a un salón de sus múltiples en una una iglesia local en el centro de McAllen y ahí mismo les dan un plato de sopa caliente, ropa donada en buen estado, regaderas con agua caliente y todo para su aseo personal, pues todos ellos vienen prácticamente sin nada y lo poco, lo llevan en una pequeña bolsa de plástico sellada con su nombre que les dan las autoridades migratorias. En este sitio también les ayudan revisando varios papeles, principalmente una constancia de su declaración cuando se entregaron a las autoridades migratorias, porque muchas veces las mismas autoridades por comodidad, desinterés o prejuicio, les cambian su declaración y esto los puede afectar cuando tiene cita con el juez. No consideran significativamente importante los verdaderos motivos por los cuales estas personas solicitan asilo en los Estados Unidos. Algunas veces les ayudan en el traslado en autobuses para los lugares a los que se dirigen en Estados Unidos. Este lugar es sólo de tránsito, permanecen sólo unas horas, afuera de la parroquia tienen algunas casas de campaña por si tuvieran que quedarse días extras por cualquier circunstancia ajena a los planes.
Aquí inicia un proceso legal de revisión de los causas de su migración, persiste el riesgo de ser deportados pero también la posibilidad de llegar con sus familiares en EEUU de manera legal.

La familia y el futuro.
Al encontrarme con esta historia de padres e hijos me nació la curiosidad de preguntar ¿por qué viaja el padre sólo con su pequeño hijo o hija? muchos de estos padres estando en los Estados Unidos entregan a sus hijos a albergues de menores migrantes que pertenecen al gobierno de los Estados Unidos, los padres saben que es tan incierto su futuro en este país, no saben si van ha ser deportados y prefieren dejar a sus niños en estos albergues. Para ellos es una decisión de gran dolor, casi como una decisión de vida o muerte. Están conscientes de las implicaciones, esto es prácticamente es una renuncia de paternidad. A partir de ese momento, los niños pueden ser adoptados por nuevos padres, esto significa darles una oportunidad de tener una mejor vida, un mejor futuro que en su país no lo van encontrar. Esto me conmovió de tal manera que todavía me cuesta trabajo asimilarlo, qué difícil debe de ser renunciar a tus hijos porque en tu país corren suerte de ser asesinados, morir de hambre, ser violados y después asesinados o mínimo ser reclutados por el crimen organizado, es tan difícil la situación que no les queda otra. Sin embargo reconozco que me identifico con ese pulso que obliga a estos padres a esa decisión, entiendo que por mis hijos haría -en estas circunstancias- lo mismo o más. Los migrantes hasta este momento dejan de ser sujetos que pasan frente a mi lente y mi vida. Descubro en ellos parte de mi propia persona, que a pesar de las diferencias sociales y económicas, respondemos por el mismo impulso, el mismo interés: el amor y bienestar de la familia.

José Antonio.
Recién llego a Matamoros, conocí a un migrante en la estación de autobuses que ya es repatriado: José Antonio. Natural de Tuxtla Gutierrez Chiapas, él vivió en los Estados Unidos desde hace 20 años. Me cuenta que un día lo metieron en prisión, no recuerda claramente los motivos y permaneció algunos años en la misma. Tiene varias heridas graves en la cabeza, fue golpeado y no se sabe a ciencia cierta cómo sucedió, a él le cuesta trabajo explicarse, pienso que debido a sus golpes tiene algunos problemas de memoria. Al deportarlo quedó a la deriva y estuvo viviendo como indigente más o menos un año hasta que alguien lo llevó a la Casa del Migrante de Matamoros. Finalmente localizaron a sus familiares en Chiapas y pudieron regresarlo a casa. Al igual que muchos, no contaba con ningún documento personal que lo identificara. Viajó con un letrero colgado en el pecho que decía:

JOSE ANTONIO GONZÁLEZ MENDEZ. Mi destino es Tuxtla Gutierrez, Chiapas,
viajo por ADO, camión numero 8042. AYUDAME A LLEGAR.

Y al final los datos de la Casa del Migrante en Matamoros y la Casa del Migrante Caritas en Tuxtla Gutierrez.

Efecto Trump.
Se ha registrado la disminución de migrantes dirigiéndose hacia el norte en muchos lugares, las autoridades mexicanas han detectado un descenso en el número de migrantes indocumentados detenidos en el país, muchos de ellos en camino hacia Estados Unidos. La deportaciones masivas hacía la frontera mexicana todavía en enero recibía un promedio de 300 migrantes por semana, ahora el numero ha bajado considerablemente llegan entre quince o veinte a veces hasta 50. Pues con las nuevas políticas del gobierno estadounidense, los migrantes saben que las posibilidades de lograr sus metas en ese país cada vez son menores. También ocurre que cruzar la frontera por México es un alto riesgo para ellos, corren la desgracia de ser secuestrados y asesinados por la delincuencia organizada pues para subir a la bestia les piden una cuota y si no la dan les puede ocurrir esto. Estas dos problemáticas son las principales para que los migrantes tengan miedo de cruzar la frontera hacia EEUU.

Jacky Muniello.
Julio 2017.

Barrios, pueblos mágicos.

Entre muros tapizados de colores, los niños jugando a ser superhéroes, creciendo los fuertes lazos solidarios de sus habitantes; los barrios son mucho mas allá de lo estigmatizado.

Este proyecto consiste de una serie de varias fotografía que busca mostrar un poco de la vida en los barrios populares de la Ciudad de México, como el Barrio Bravo de Tepito, Primero de Mayo, Guerrero entre otros.

Dentro de estas imágenes trato de encontrar diversos elementos característicos de la cultura de estos barrios, en donde se identifican principalmente por los elementos rústicos y la improvisación de algunas viviendas plantadas en el corazón de esta ciudad.

Es importante para mi fotografiar sus habitantes y estos lugares que no desaparecen y siguen con su misma cultura a pesar de los esfuerzos políticos por transformar su entorno y su identidad.

Es común  encontrar familias grandes donde habitan más de 5 personas en un cuarto pequeño, con mascotas y perros. Casi todas las personas que moran en estos barrios viven del comercio informal y de distintos oficios, como zapatero,  relojeros y vendedores ambulantes.

Al estar más presente en la fotografía quiero mostrar un análisis y la reflexión de la condición humana de estos lugares. Es posible mirar los contextos que mantienen a miembros sensibles de nuestra sociedad cautivos en el deterioro del tejido social. Es encontrar esa parte de nuestra identidad que a través de hechos sociales se ha ido perdiendo.

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